Un techo para mi Perú


¿Alguna vez han trepado un cerro?hoy lo hice yo, pero no cualquier cerro...hoy fui a Villa María del Triunfo, al asentamiento humano Valle Hermoso. El calor producido por el sol era insoportable, pero el calor humano que recibí hoy, domingo 16 de marzo, fue increíble. Nunca había ido a ese lugar, en realidad nunca había ido a ningún asentamiento ni había visto la pobreza tan de cerca. Fue impactante observar en que situación vive la población de Valle Hermoso, pero también fue gratificante y reconfortante ver el empuje y las ganas que tienen de salir adelante, fue increíble como aún teniendo tan poco, te ofrecen de eso que no les sobra...un pan y una buena y nutritiva taza de avena que, María Rosa, una adorable pequeña de 8 años miraba con ansias, pero que en instantes esa mirada ansiosa se convirtió en una mirada picarezca, la que entendí rápidamente pues yo tenía en la mano un chocolate y ella lo deseaba.

Paula, una vecina de Valle Hermoso, es una mujer admirable, tiene 3 hijos a los cuáles adora y desea sacar adelante a como de lugar, no le importa no tener a un hombre a su lado pues dice que no necesita a nadie para darle una vida digna a sus tres niños. No desaprovecha oportunidad alguna para trabajar. Trabaja en todo lo que se le presente: cocina, lava, plancha y, por lo que me cuentan sus vecinos, su fuerte es la cocina.
Mientras conversábamos me dijo que nunca había celebrado su cumpleaños, que no tenía hermanos y que a veces se sentía muy triste, pero que su onomástico número 33 fue el mejor. Lo festejó a lo grande en su nueva casita hecha de madera, dejando a un lado las esteras y los plásticos. Además, me confió que ese día había olvidado la tristeza porque tenía a la gente que más quería a su lado; a sus hijos, a sus amigos y a los voluntarios de "Un techo para mi país", quienes se han convertido en parte esencial de su vida puesto que nunca pensó tener una casa propia y, gracias a ellos el sueño se hizo realidad. Esto le recordó que pese a las adversidades que nos presenta la vida nunca debemos dejar de soñar y, por supuesto, no quedarnos sentados esperando que alguien se apiade de nosotros, sino hacer algo para que ese sueño se cumpla.


Otra increíble historia fue la de Juan Pablo, un joven trabajador de 26 años, que sufrió un accidente hace dos, en el cuál perdió prácticamente la mitad de la pierna derecha y, digo prácticamente porque una serie de clavos, increiblemente grandes, la mantienen unida a su cuerpo.
Ocho operaciones ha pasado Juan Pablo. Y ni contar la de polladas,chuletadas y cuanta actividad pueda hacer y hará para pagar las dos intervenciones que aún necesita, porque el Estado, que debería hacerse cargo por completo del tratamiento, ya que fue para el Estado que trabajaba Juan Pablo cuando ocurrió esta desgracia, no asume todos los gastos sino una parte únicamente.


Sin embargo, ¿ustedes creen que J.P ha perdido las ganas de vivir o se ha quedado en una cama esperando la buena voluntad de la gente? Pues no, J.P está muy animado y entusiasmado con recuperar la completa movilidad de su pierna, quiere volver a trabajar y demostrar que cuando quieres algo lo puedes conseguir si pones un poco de esfuerzo, no le importa que algunos lo miren con compasión pues rápidamente esa compasión se convierte en admiración al ver como aún con esas muletas hechas artesanalmente sube todos los días el cerro en el que vive y esquiva, de manera asombrosa, las piedras que éste tiene.

Sólo dos historias de vida les contaré, mis estimados lectores, porque creo que son suficientes para que ustedes al igual que yo hice hoy día, abrán los ojos ante esta realidad que les hago saber y que si algún día se les ocurre visitar el asentamiento humano Valle Hermoso o cualquier otro, podrán verificar por ustedes mismos que lo que les cuento es verdad, una dura verdad a la que día a día se enfrentan personas como Paula, Juan Pablo y miles más.



Cuando sientan que el Perú ya no tiene remedio y que es un país sin futuro, como debo confesar lo he pensado varias veces, les aconsejo que visiten sitios como el que les acabo de contar y verán que claro que tenemos futuro, que muchas Paulas y Juanes son lo que te hacen pensar que no todo está perdido, que aún hay esperanza y que mano a mano y hombro a hombro el Perú podrá salir de la pobreza en la que se encuentra.



3 comentarios:

Alyssa dijo...

Claro que el Perú puede cambiar, y es gente como la de tus historias el modelo de empeño y tenacidad que nosotros, personas completas (aparentemente)deberíamos seguir. Desgraciadamente la crítica es lo que prima en nuestro país; todos hablamos de cómo estamos hundidos, pero no hacemos nada por remediar esta situación. Espero que en algún momento esta situación mejore y que nosotros y las futuras generaciones seamos parte del cambio.

Alyssa dijo...

Personas como las de tus historias son el ejemplo de tenacidad y esfuerzo que personas como nosotros deberíamos seguir. Me parece que el progreso será posible cuando el peruano se deje de criticar y empiece a ser parte del cambio.

evargas dijo...

El Perú puede ser otro si todos cambiamos un poquito.
Felicitaciones